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Espina bífida, un padecimiento con múltiples consecuencias

Espina bífida, un padecimiento con múltiples consecuencias

¿Qué es?

La espina bífida es una malformación congénita que se debe principalmente a dos razones, la primera es un mal genético heredado por uno de los padres o bien por la falta de ácido fólico durante el embarazo. El tubo neural se forma durante la 4 y 5 semana de embarazo, es el que da origen a la médula espinal y al cerebro, la espina bífida resulta cuando este tubo no se cierra completamente al finalizar este periodo del embarazo. Cuando esta enfermedad sucede se ve afectado el sistema nervioso central, el sistema locomotor y el genitourinario impactando en diferentes niveles en la vida diaria.

Tipos

No sólo existe un tipo de espina bífida puede haber variaciones de acuerdo a la gravedad, cuando se presenta de forma abierta se presentan en las siguientes alteraciones:

Meningocele: Es la formación de una hernia en algún punto de la columna vertebral, está compuesta de meninges y líquido cefalorraquídeo. Sus consecuencias suelen ser menores, por lo que las personas que la padecen tienen discapacidades menores.

Mielomeningocele: Se trata de la forma más agresiva de la espina bífida, se presenta un cúmulo sin cobertura cutánea compuesto de nervios, líquido cefalorraquídeo y placa neural, sus consecuencias son graves y van desde un problema neurológico, hidrocefalia, poca o nula motricidad hasta incontinencia urinaria o fecal.

El otro tipo de espalda se conoce como cerrada u oculta y esta se forma al final del embarazo, en el último trimestre, por lo que no aparece ningún tipo de protuberancia, pero en su lugar pueden aparecer vellos o u una mancha en la abertura.

Además, las personas que presentan esta condición tienen más posibilidades que la población en general de sufrir otro tipo de problemas como son fracturas, convulsiones, pubertad precoz y alergia al látex. Si bien es posible operarla no existe un tratamiento que la erradique.

¿Cómo se detecta?

Se puede diagnosticar desde el embarazo por medio de la medición de algunas hormonas, durante una ecografía si la espina provoca una protuberancia, cuando el bebé ha nacido, en muchas ocasiones no se detecta hasta la niñez tardía o la adultez cuando está oculta, si no se presenta ningún síntoma puede no saberse jamás.

La primera de las formas para su detección se basa en realizar un análisis sanguíneo que mide los niveles de alfa-fetoproteína durante el embarazo, de acuerdo con los datos que arroje se puede saber si el feto corre algún riesgo de presentar alguna anormalidad congénita, los resultados nos van a sugerir realizar la ecografía para comprobarlo. Hay ocasiones en que a pesar de realizar la ecografía esta anormalidad no sea detectada claramente hasta el nacimiento, muchas veces por que no es tan grave, y sólo se presenta una pequeña abertura en la espalda sin hernia o malformación que sobresalga.

Consecuencias

La primera y más grave es la hidrocefalia, se trata de una acumulación de líquido cefalorraquídeo, generalmente ayuda a la protección del cerebro, sin embargo, su presencia en exceso suele ocasionar daños por la presión ejercida. El principal signo de este padecimiento es el incremento del tamaño de la cabeza de forma inusual, alcanza en ocasiones medidas descomunales, además de dolores de cabeza, convulsiones, mala visión, vómitos, problemas de equilibrio, entre otros. Si no es tratada puede ser mortal.

La médula espinal es parte del sistema nervioso central, por tanto, una deformación en esta afecta en distintos niveles; puede provocar inmovilidad total o parcial de la parte inferior del cuerpo, insensibilidad, problemas genitourinarios que incluyen la incontinencia urinaria, fecal o estreñimiento, según el caso, por otro lado, los pacientes afectados desarrollan una sensibilidad o alergia a todos los productos que contienen látex.

Causas y prevención

No se sabe a ciencia cierta cuál es la razón que causa esta deformación, en los principales casos desde el primer trimestre de embarazo, se sospecha que la falta de vitamina B, contenida en muchos alimentos puede ser un factor, de igual forma el medio ambiente y la predisposición genética pueden intervenir. Los especialistas recomiendan consumir ácido fólico meses antes del embarazo y en el principio de este, pues una nueva vida requiere muchos nutrientes que los alimentos en ocasiones no son capaces de aportar por sí mismos.

Por otro lado, la obesidad y la diabetes son problemas que pueden interferir con la correcta formación o desarrollo del feto, por eso es importante llevar un control prenatal con médicos profesionales que puedan llevar un embarazo de la mejor forma. Hay versiones que sugieren que demasiado calor o fiebre durante el embarazo puede ser razón de este mal, sin embargo, no hay un estudio que confirme esto. Si estas planeando embarazarte lo mejor es agendar una cita con un profesional, en PROCREA tenemos a expertos en estos temas, además de ofrecerte instalaciones de vanguardia para tus estudios materno fetales.

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